Loading...

“Después de mi primer escape room, sólo podía pensar en el siguiente”

A los que ya os habéis iniciado en el mundo del escapismo, seguro que este pensamiento os resulta familiar. Del mismo modo, los que tenéis amigos o familiares escapistas, con gran probabilidad habréis escuchado esta frase. Y no se trata de palabras vacías: las“ganas de repetir” después de un escape game tienen una base científica relacionada con la llamada “Teoría del Flow”, de la que queremos hablaros en este post. Puesto que no pretendemos escribir un artículo académico, lo haremos de manera bastante sencilla. Pero antes, necesitamos un poco de contexto…

 ¿Cuál es el origen de los juegos de escape?

Se ha escrito mucho sobre este tema y no vamos a profundizar demasiado en ello, pero es interesante hacer un breve repaso de la historia del escape game para entender su conexión con la Teoría del Flow.

Sin pasar por alto los primeros indicios de juegos de escape en la literatura de los años 70, con relatos en los que era necesario descifrar códigos o resolver enigmas para avanzar en la historia, o los juegos de aventura gráfica para ordenador, tan famosos en los 80, en los que había que describir las acciones a realizar para poder pasar de pantalla, se puede decir que el primer juego de escape aparece en el año 2006, cuando un grupo de informáticos de Silicon Valley (California) creó un juego de ordenador llamado ‘Origin’ e inspirado en la obra de Agatha Christie, en el que había que resolver un enigma en un tiempo limitado.

Poco tiempo después (algunas referencias apuntan al año 2007 y otras al 2008), surge en Tokio (Japón) el primer escape room como juego de escape en vivo. Se llamó “Real Escape Game” y fue desarrollado por Takao Kato, quién se basó especialmente en una aventura gráfica de point and click llamada “Escape the room” en la que el jugador debía escapar de una habitación resolviendo enigmas y abriendo candados. En el juego de Kato, como sucede actualmente en la mayoría de los juegos de escape asiáticos, la experiencia se centra en la aventura, teniendo que resolver enigmas de manera puntual, mientras que el proceso de escape constituye la parte principal del juego (que normalmente es una experiencia guiada por una persona que acompaña a los jugadores durante toda la aventura).

Pero es en Europa donde nace el concepto de escape game tal y como lo conocemos en nuestro país, concretamente en Budapest (Hungría), entre los años 2011 y 2012 (de nuevo hemos encontrado ambas fechas en las distintas fuentes consultadas). El responsable fue Attila Gyurkovics, quién se basó en su propia experiencia como entrenador personal y en la Teoría del Flow de Mihály Csíkszentmihályi (un psicólogo húngaro, de apellido impronunciable, especialista en el aprendizaje a través del juego y la Felicidad). Attila asegura que la idea le llegó mientras jugaba un juego de ordenador en el que tenía que encontrar objetos escondidos; al parecer, se encontraba tan absorto en la tarea que no se dio cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo y, cuando logró el objetivo del juego, sintiéndose muy satisfecho consigo mismo, pensó: “esto tenemos que hacerlo también en la vida real”.

En la versión de Attila (y de la gran mayoría de juegos de escape europeos), la parte principal del juego es la resolución de enigmas, gracias a lo cual es posible avanzar en la aventura. Cada enigma es un reto y superarlos genera grandes dosis de satisfacción a los jugadores. Y aquí es donde radica la conexión entre los juegos de escape y la Teoría del Flow o Teoría del Flujo, también llamada “Experiencia Óptima”.

Según esta teoría, el Flow o Flujo es un estado mental en el que las ideas van llegando sin necesidad de pararse a pensarlas, es decir, fluyen. Este estado se alcanza cuando estamos totalmente inmersos en la actividad que estamos realizando y es posible siempre que haya un equilibrio entre tus habilidades y los retos que se te plantean a lo largo de dicha actividad. En este estado, “el tiempo vuela” y lo único que se percibe es la satisfacción a medida que se van logrando los objetivos y se van superando los retos planteados. Esta satisfacción es comparable a la sensación de Felicidad, pero… ¿cómo es que un escape room nos hace felices?

Si pensamos en ello en el contexto de los juegos de escape, cuando estamos en una aventura bien diseñada, en la que el nivel de acertijos es lo suficientemente alto como para que supongan un reto, pero no tanto como para que generen frustración y ansiedad al no poder resolverlos, entraremos en este estado de Flujo o Flow, en el que nos concentraremos por completo en la tarea y disfrutaremos de una experiencia óptima que nos llevará a un estado final de Felicidad, independientemente de que consigamos salir a tiempo o no, porque lo que nos hace “sentir bien” es el proceso. ¡¡Aunque es innegable que escapar a tiempo supone una dosis extra de satisfacción!!

Sabiendo todo esto, en D20 Escape Game nos hemos marcado un objetivo claro: ¡haceros felices! Y para ello, ponemos muchísimo cuidado en el diseño de todas nuestras aventuras, desde nuestras salas en el escape room de Málaga, hasta nuestros juegos de escape móviles para escolares, empresas y celebraciones. No podemos asegurar que todos escaparéis, ya que un reto demasiado fácil os resultaría aburrido. Así que buscamos la medida justa de dificultad para conseguir que entréis en ese fluir del que os hemos hablado en este post.

¿Queréis experimentarlo? Podéis poneros en contacto con nosotros a través de nuestra web, teléfono o redes sociales. ¡Os esperamos encantados!

            

  contacto@d20escapegame.com   (+34) 744 60 87 65

 

Leave a comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies