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En la entrada anterior, dedicábamos unas líneas a comentar la importancia de la ambientación para una buena inmersión en el juego. Y, si bien consideramos imprescindible que dicha ambientación sea coherente para dar sentido a la historia que contamos en nuestra sala de escape, también creemos que es de vital importancia el papel que juega el Game Master (GM) para garantizar que la experiencia de escape sea satisfactoria.

El GM es esa persona que recibe al grupo a su llegada a la sala, la que explica las normas, resuelve dudas, interactúa con el equipo durante la partida, ayuda y proporciona pistas, espera fuera cuando el grupo escapa y comparte con ellos la post-partida…

Teniendo en cuenta la relación que se establece con el GM, no cabe duda de que su papel es fundamental desde antes de comenzar el juego hasta después de terminar el mismo. Y es por ello que todo buen GM debe tener una serie de cualidades que le permitan interpretar bien este papel tan destacado:

Comunicación: un buen uso del lenguaje y modulación de la voz permiten captar la atención del equipo a la hora de introducir la historia y comentar las normas del juego. Si se trata, además, de una introducción teatralizada o un juego de escape con role-playing, el GM deberá desarrollar también sus dotes interpretativas para conducir al grupo de escapistas directos al centro de la aventura.

Empatía: la capacidad de percibir, compartir y comprender lo que cada equipo pueda sentir a la hora de enfrentarse al juego favorece un trato más personalizado en función a sus características como grupo. Por ejemplo, atendiendo a la experiencia previa del equipo, los grupos primerizos o con poquita experiencia necesitarán explicaciones más detalladas durante la introducción, mientras que los jugadores con un buen número de salas en su haber, estarán deseando comenzar cuanto antes y sólo necesitarán que se les explique lo necesario para cada aventura en particular.

Improvisación: cada equipo es único y el GM deberá adaptarse a sus características tanto en la explicación inicial como durante el juego propiamente dicho. Hay jugadores que prefieren no recibir ayudas o pedir pistas, otros se dejan aconsejar y guiar en mayor medida… y no siempre es algo consensuado por todo el equipo, o de lo que se hable explícitamente durante la introducción, sino que es un aspecto del grupo que el GM va descubriendo en los primeros minutos del juego y en relación a lo cual debe ser capaz de improvisar su papel a medida que se va desarrollando el mismo.

Conocimiento del juego: a mayor conocimiento del juego, mayor capacidad de improvisación y anticipación. No se trata sólo de saber resolver los puzles y enigmas que componen el juego, sino de conocer la historia en profundidad y aprender de los equipos que van pasando por la sala, pues cada uno de ellos vivirá la aventura a su manera y eso permite al GM ampliar su conocimiento a partir de las distintas experiencias y contar con un abanico de posibilidades cada vez mayor a la hora de proporcionar el feedback que cada equipo necesita.

Paciencia: como se ha comentado anteriormente, cada equipo es diferente y eso se traduce también en que cada uno tiene su propio ritmo a la hora de enfrentar el reto propuesto. Así, lo que para unos jugadores puede ser muy fácil y rápido de resolver, para otros puede suponer un verdadero obstáculo que les impida avanzar en la historia. Para la salud mental del GM es fundamental no desesperarse a la primera de cambio. Y el equipo agradecerá un GM paciente, que respete sus tiempos y les permita jugar una partida acorde a sus capacidades.

Humildad: a pesar de la importancia indiscutible del GM, los verdaderos protagonistas del juego son los mismos jugadores. El GM debe ser consciente de su papel como director del juego y como guía del equipo a lo largo de toda la experiencia, pero evitando en todo momento la tendencia a convertirse en el centro de atención. Éste debe ser, sin lugar a dudas, la propia experiencia de escape vivida por los jugadores.

Pasión escapista: como en cualquier otro ámbito laboral, una persona que disfruta realmente de lo que hace, transmitirá esa pasión por su profesión y predispondrá al equipo a tener una experiencia positiva.

Finalmente, si consideramos el papel del GM desde el punto de vista de la atención al cliente, dado que es la persona que trabaja de cara al público en una sala de escape, también son deseables cualidades como: buena presencia, amabilidad, don de gentes, autocontrol…

En fin, que se podría decir que el GM perfecto es casi, casi, un Superhéroe. Pero la perfección no existe… (los superhéroes sí, por supuesto)… por eso, la cualidad absolutamente imprescindible, en nuestra opinión, es estar dispuesto a seguir aprendiendo, porque sólo así podremos seguir mejorando cada día, disfrutando siempre de lo que hacemos y tratando, por encima de todo, de hacer disfrutar a los escapistas que vienen a visitarnos.

 

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