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Estamos a punto de abrir las puertas de nuestra primera sala y creemos que este es un buen momento para daros algunos consejos que os pueden resultar muy útiles, tanto en vuestra experiencia como escapistas en general, como en nuestro escape room en particular. Prestad atención, porque vamos a daros la clave para escapar a tiempo:

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¡Que no! Que no habrá ningún tipo de spoiler en este artículo (que nadie se apunte el número, que prometemos que no servirá para nada)… 

 Ojo a las primeras indicaciones: antes de entrar, el Game Master hará una introducción al juego. En este momento previo no se darán pistas ni claves para resolver los enigmas, pero sí que recibiréis información muy útil sobre la sala. Escuchar con atención este briefing os puede ayudar, por ejemplo, a no perder tiempo revisando elementos que no formen parte del juego.

 Orden y organización desde el principio: probablemente, cuando entréis en una sala no sepáis muy bien por dónde empezar. No os volváis locos rebuscando y cambiando todo de sitio, porque corréis el riesgo de convertir la sala en un verdadero caos. Es mejor si localizáis un buen lugar para ir poniendo en común todo lo que vayáis encontrando. Así será más fácil relacionar distintas partes de un mismo puzle, por ejemplo, con lo que podréis comenzar a resolverlo pronto.

 Descartar lo que se vaya usando: recordad que los objetos y claves son de un solo uso, por lo que resulta muy útil ir descartando todo lo que vayáis usando (por ejemplo, podéis meterlo todo en un mismo cajón o estante). Así evitaréis que ningún miembro del equipo pierda un tiempo muy valioso intentando abrir un candado con una llave que ya ha sido utilizada, por ejemplo.

 Trabajo en equipo: ya hemos hablado en publicaciones anteriores sobre la importancia del trabajo en equipo en los juegos de escape. ¡Aprovechad las habilidades de cada uno! Seguro que en tu grupo hay alguien que prefiere los acertijos de “romperse el coco”, mientras que otro puede ser un ávido buscador de llaves o un organizador metódico. Cada uno debe dedicarse a lo que mejor se le da, pero…

 ¡Comunicación por encima de todo! Nuestro consejo principal es que lo digáis todo en voz alta, aunque os pueda parecer “una tontería”. Es fundamental que, aunque cada uno pueda estar concentrado en una tarea, todos los miembros del equipo sepáis en todo momento lo que vais encontrando en vuestro camino. Imaginad que dos de vosotros encontráis dos partes de un mismo enigma y, por no ponerlo en común, tardáis varios minutos más en resolverlo… ¡esa puede ser la diferencia entre escapar a tiempo o no!

 Revisarlo TODO a fondo: puede haber pistas u objetos útiles en cualquier sitio y seguramente, no habrá nada colocado al azar. No dejéis nada sin revisar, siempre respetando las indicaciones del Game Master (si os avisa que no podéis mover mobiliario o sacar cajones, no lo hagáis, por mucho que vuestra curiosidad os diga que puede haber una pista detrás de ese estante que parece que te llama).

 No obsesionarse con un enigma que se atraganta: a veces le damos demasiadas vueltas a un mismo enigma y podemos llegar a desesperarnos y dejarlo por imposible, incluso aunque estemos muy cerca de resolverlo. No lo hagáis. Es mucho mejor si avisáis a otro miembro del equipo para que os releve en vuestra tarea y así vosotros podéis despejaros un poco. A veces las mejores ideas llegan justo cuando dejamos de buscarlas y, simplemente, fluyen… ?

 Pedir pistas cuando sea necesario: muchos de nosotros nos obcecamos con no pedir pistas porque queremos resolverlo todo por nosotros mismos (en el equipo de D20 Escape Game tenemos algunos miembros así, jeje). Pero a veces es muchísimo mejor pedir una pista a tiempo, que perder unos minutos realmente valiosos por esa cabezonería.

 No perder tiempo probando al azar: si no tenemos una clave, la mejor opción es siempre seguir buscando. Dirige tu esfuerzo a resolver el enigma y conseguir el código correcto, porque las posibilidades de que lo encuentres al azar, en el mejor de los casos, son de 1 entre 1000 (para un candado de tres cifras, por ejemplo).

 Mantener la calma: pase lo que pase, incluso cuando nos demos cuenta de que el cronómetro es implacable. No perder los nervios nos ayudará a mantener la concentración y no perderemos tiempo en conversaciones “de besugo” que no llevan a ningún lado.

 Olvidar al Hércules que llevamos dentro: recordad que una de las reglas de oro de los juegos de escape es que no se utiliza la fuerza física. No forcéis nada, ni tratéis de subiros en ningún sitio (o en un compañero) para alcanzar algo que no esté a vuestro alcance. Eso sólo os desgastará físicamente y os costará más concentraros en lo que realmente debéis hacer. Además, podéis romper algún elemento de la sala y, sin duda, eso estropeará vuestra experiencia de escape (y la de vuestro Game Master, que se verá obligado a interrumpir vuestro juego para reemplazarlo).

 Fluir: pues eso, dejaos llevar. El juego está diseñado para ofreceros una experiencia satisfactoria de principio a fin y seguro que la disfrutaréis al máximo si os sumergís en ella. ¿Preparados?

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